LINDA LOVELACE: ACTRIZ Y FELATRIZ

Todas las grandes divas del cine tienen su biografía. Linda Lovelace, no podía ser menos.

El libro que recomendamos es “Diario íntimo de Linda Lovelace”, publicado por la editorial A.T.E en 1977. Por desgracia, el libro no narra la infancia y juventud de Linda Lovelace. El relato de sus andanzas comienza tras el éxito mundial del filme “Garganta profunda”. La película se convirtió en un gran éxito de público. Con un presupuesto de 50.000 dólares consiguió recaudar 50 millones (chúpate esa, con perdón, Spielberg). Linda interpreta a una mujer que no disfruta con el sexo. Un salidorrro ginecólogo le hace un reconocimiento en profundidad,descubriendo que el clítoris lo tiene en la garganta. Desde ese momento, el sexo oral campa a sus anchas.

La biografía de Linda Lovelace es un compendio de conocimientos diversos. Aprendemos que en más de cuarenta estados de EE.UU está prohibido pasar la lengua por los genitales. La indignación de Linda es notable y se pregunta: “¿Es que Nixon tiene aspecto de haber besado alguna vez el coño de una mujer?, si lo hubiera hecho, estoy segura de que el país sería diferente”. Palabras sabias que no necesitan comentario alguno, aunque alguna mala lengua las haría extensibles a nuestro actual presidente.

Otro pensamiento irrefutable con el que nos ilustra: “¡Qué pena que los coches sean un invento tan ruidoso!”.

Chuck fue su marido y está claro que Linda no se llevaba muy bien con él. Afirma que el vibrador fue su mejor amigo durante sus años con Chuck; y que en aquella época le deseba lo que él mismo deseaba: ¡mierda!.

El libro nos narra algunos de sus encuentros sexuales con seres de ambos sexos. Estando ingresada en un hospital, aprovecha la coyuntura para tener un encuentro con su amante: “Allí estaba su pene. Duro, enorme, palpitante, instrumento magnífico que yo quería tener dentro de mí. Con un poderoso envite, hundió aquel pene rebosante dentro de mí. Era como una perforadora vibrante que me atravesaba y me trabajaba, me atravesaba y me trabajaba, me atravesaba y me trabajaba, una y otra vez…”. Que nos perdone Linda, pero más que una escena erótica, parece el manual de instrucciones de una taladradora Black and Decker.

Hendaya: monumento fálico.
Foto: Angi Gomal

Nos cuenta un bizarro encuentro con Elvis Presley. En una habitación de hotel, el rey del Rock hace una exhibición de karate, mientras Linda fantasea: “Si le besaba el pene pensaría: ¡Es el pene de Elvis Presley!”.

Linda Lovelace nos regala una selección de cartas que le envían fans y enemigos. ” A Linda Lovelace: ¡Es usted una cerda asquerosa, repugnante, vomitiva, sucia, puerca, inmunda!, ¿Le gusta para empezar?. Le hago un favor diciéndole que es usted una puta degenerada.” No continuamos con la carta de M.H porque el resto es por el estilo, y para conocer como seguría,no hay más que poner un video de algún programa de las televisiones fachas cuando hablaban de las ministras socialistas.

También recibe halagos, como los de un cura católico, Reverendo E., S. J., : “Tiene usted unas cualidades muy notables, cualidades conocidas de un extremo al otro de nuestro país. ¡Cuánto bien hace usted al llegar a tantos millares de personas!. Y por este motivo rezo para que el nombre de Linda Lovelace sea conocido y alabado”.

Si uno ve “Garganta Profunda” queda claro que Linda tiene unas cualidades muy notables. Pero, ¿son éstas las que alabaría la Santa Madre Iglesia Católica?. Mire reverendo E.S.J., o usted tenía una versión pornográfica de la Biblia o las ostias se las horneaban con harina de peyote.

J.B de Michigan tenía un gran problema: “Tengo veintitrés años y llevo muy buena vida haciendo de puta. Mis cualidades se reducen a que tengo un cuerpo fabuloso y que , según dicen, soy una jodedora sensacional. Cada vez tengo más Johns que me piden que se la chupe y el negocio está yéndose al traste. No es que me importe nada tocar la flauta ni el sabor de la leche, lo que pasa es que sólo consigo la mitad de dinero que antes”.

Linda responde a J.B: “La mayoría de mujeres experimentadas saben que lo que prefieren los hombres es que se la chupen, entera, hasta las pelotas. Yo aprendí a contraer y distender los músculos de la garganta igual que los músculos de la vagina. ¡Buena suerte y buenas chupadas!”. Ésto si que es un buen consultorio, y no el de Elena Francis.

Por supuesto, la buena de Linda recibe toda clase de proposiciones: ” Soy camarero y me he hecho famoso. Tengo el pene más gordo de Chicago. Parece que a usted le gusta probar, ¿por qué no me prueba, pues?. Estoy seguro de que mi pene la convencería con sólo verlo. Le incluyo la dirección del bar.” Linda despacha al pene más gordo de Chicago con una frase demoledora: “Generalmente los que más hablan son los que menos actúan”.

Sin duda,  la proposición más entrañable que recibe es la siguiente: “Soy un vaquero de cincuenta y un años; vivo en Texas y vi su película Graganta Profunda. Quiero que sepa que, en mi opinión, lo que usted ha hecho y está haciendo probablemente sea el paso más grande dado por un ser humano de nuestra época para cambiar el futuro de nuestro país y de sus habitantes. Venga un día a visitarnos a mi esposa y a mí y le mostraremos una faceta más de la gran vida. Me inyecto testosterona cada tres semanas y todavía estoy en condiciones de hacer un buen papel para mi edad”.

Nosotros recogemos el testimonio del vaquero cincuentón y afirmamos que España, como país sumido en el caos y en la crisis económica, necesitaría un Linda Lovelace para cambiar el futuro de nuestro país. Yo, por si acaso, me voy a inyectar un poco de testosterona.

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