ORIO, ZARAUZ, GUETARIA: TXAKOLÍ, ELCANO, UN MODISTO Y UN RATÓN

Comenzaremos nuestra senda costera llegando en “El Topo”(Euskotren) a la renovada estación de Aia/Orio. En vez de cruzar el puente en dirección al pueblo, giramos a la izquierda. Seguiremos las marcas rojiblancas del GR-121″Vuelta a Guipúzcoa”. Unos 13 kilómetros de sensaciones nos esperan.

Caminamos junto a la carretera hasta llegar a la ermita de San Pablo, donde nos desviamos a la derecha. Es un camino que, tras pasar bajo el viaducto de la Autopista AP8, nos deja en la playa Oribazar. En esta playa no es recomendable el baño al situarse junto a la desembocadura del río Oria.

Orio: Ermita de San Pablo.
Foto: Angi Gomal

Orio: puente sobre el río Oria.
Foto: Angi Gomal

Como estamos en Guipúzcoa, el camino comienza a empinarse, que se note que no estamos en Holanda. Es una suave subida por el monte Talaiamendi (monte Atalaya), entre vides de txakolí. Caminamos rodeados de una ola verde que nos empuja hacia lo más alto.

Reconfortados pensando en la próxima vendimia, llegamos al Gran Camping Zarauz, que bordearemos siguiendo las marcas rojiblancas del GR121. En época veraniega el camping está lleno de jóvenes de todo el mundo, muchos de ellos fanáticos del surf. Durante los sanfermines, unos intrépidos australianos acampan, año tras año, con la intención de disfrutar de la gamberra noche pamplonica.

Talaiamendi: un mar verde de chacolí.
Foto: Angi Gomal

Ya tenemos a la vista la amplia playa de Zarauz y nuestra meta: Guetaria. El descenso es suave y pasamos junto al cargadero de Mollarri .En esta zona es donde estaba la atalaya para atisbar las ballenas que llegaban a la costa y proceder a su caza.

Playa de Zarauz y Ratón de Guetaria.
Foto: Angi Gomal

Caminamos por la playa de Zarauz hasta el final. Debemos cruzar la carretera y llegar hasta la iglesia de Santa María la Real. Pasamos junto a una residencia de ancianos, perdón, de mayores. En este punto comienza una subida de verdad, por la antigua calzada costera que unía Zarauz con Guetaria

El Ratón de Guetaria desde la playa de Zarauz.
Foto: Angi Gomal

Antigua calzada costera entre Zarauz y Guetaria.
Foto: Angi Gomal

El caminante adusto debe conocer lugares insospechados. Por ello, debemos estar atentos a nuestra izquierda para visitar el parque de Vista Alegre. No es de una gran extensión, pero si un lugar calmo, fundamental para huir del bullicio playero. Hay árboles y plantas de distintas especies, incluido un bosquecillo de bambú. Lo que más puede llamar la atención es un edicio singular: El Torreón.

Torreón de Zarauz, un Templo Pagano en la costa vasca.
Foto: Angi Gomal

El Torreón es un mirador semicircular construido en 1914, de estilo clásico y con una columnata que le da un aspecto de templo pagano. Su singularidad también reside en que es la  primera construcción hecha en Guipúzcoa con hormigón armado. A pesar de su estado ruinoso, se pueden disfrutar de unas magníficas vistas e inhalar el salitroso aire marino.

Torreón de Zarauz.
Foto: Angi gomal

Regresamos a la calzada, flanqueada por vides de txakolí. Tras pasar una bodega, debemos desviarnos a la derecha para visitar la ermita de Santa Bárbara, patrona de artilleros y mineros

Gracias Señor por las uvas de txakolí.
Foto: Angi Gomal

La ermita de Santa Bárbara es un mirador excepcional sobre la playa de Zarauz y el monte Talaia. Encontramos una descripción del siglo XIX:

“La vista desde esta ermita en la cima del mismo nombre desde la playa o desde la vega de Zarauz es sorprendente y pintoresca. También desde la ermita aparece un panorama magnífico: descúbrense encumbrados montes de Guipúzcoa y Vizcaya; domínase el mar en una gran extensión y se ve en la costa de Francia a simple vista la farola de Biarritz y con anteojos las gentes que pasean aquella playa”.

El faro de Biarriz sería posible verlo, pero para ver a los bañistas de su playa se necesitaría el telescopio del Monte Palomar.

Zarauz: ermita de Santa Bárbara.
Foto. Angi Gomal

¡Qué paisaje!. La playa de Zarauz desde la ermita de Santa Bárbara.
Foto: Angi Gomal

Retomamos la calzada y paso a paso vamos ganando altura. Casi llegamos a embriagarnos rodeados de tantas vides.

Esforzados caminantes en la calzada de Zarauz a Guetaria.
Foto: Angi Gomal

Vista de la playa de Zarauz desde la calzada entre Zarauz y Guetaria.
Foto: Angi Gomal

Nos vemos sumergidos en un mar de txakolí. Las bodegas, como si de un “Falcon Crest” a la guipuzcoana se tratara, hacen que nuestra imaginación se dispare, y nos imaginamos turbios amores y bajas pasiones entre ricos herederos.Fantaseamos con sórdidas disputas entre los bodegueros chacolineros. Txakoli y pasiones ardientes.

El Falcon Crest guiputxi.
Foto: Angi Gomal

Debemos estar atentos a una encrucijada. El GR121 gira a la izquierda en dirección Deba. Nosotros continuamos de frente, a la caza del Ratón. El sendero PR-GI-32 nos llevará en 2,5 kilómetros hasta nuestra meta.

Guetaria y el famoso Ratón.
Foto: Angi Gomal

El camino desemboca en una carretera. Debemos seguirla durante un trecho, para girar a la derecha por una trocha. Pasamos junto al cementerio y bajamos en dirección al Museo Balenciaga.

EL RATÓN.

A estas alturas de nuestro relato, no hemos dado cuenta de un pequeño detalle: no hemos explicado el origen del nombre del Ratón de Guetaria.

Lo del nombre es evidente, su silueta recuerda a un pequeño roedor con su cabeza mirando al mar. Antiguamente, el Ratón, monte de San Antón, era una isla que, en el siglo XV,se unió al pueblo de Guetaria con un espigón, constituido así en un istmo artificial. Así, la antigua isla se convirtió en una peninsula. El pueblo está construido en un tómbolo que se une al Ratón.

Monumento a Elcano, 1924. Escultor: Victorio Macho.
Foto: Angi Gomal

Ricardo Bellver, escultura de Elcano,1881.
Foto: Angi Gomal.

Antonio Palau, escultura de Elcano,1861.
Foto: Angi Gomal

Guetaria es el lugar de nacimiento de Juan Sebastián Elcano, el primer marino que dio la vuelta al mundo (primus cicumdedisti me). Guetaria con Elcano, vendría a ser un poco como Chipiona con Rocío Jurado, es una figura omnipresente, aunque la figura del modisto de Guetaria Cristóbal Balenciaga, va ganando su espacio.

Guetaria huele a parrillada de pescado. Infinidad de restaurantes sacan sus parrillas a la calle convirtiendo la hora de la comida en una deliciosa sinfonía odorífera.

El Ratón nos tienta a trepar por su lomo. Pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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Un pensamiento en “ORIO, ZARAUZ, GUETARIA: TXAKOLÍ, ELCANO, UN MODISTO Y UN RATÓN

  1. Emilio Palao dice:

    Hola.
    Quisiera aclarar que el apellido de la última foto, obra de
    Angi Gomal, es Palao, no Palau.
    Un saludo,

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