ARDITURRI: MINAS, ROMANOS Y BICICLETAS

Hubo parte de la historiografía vasca que mantuvo que el País Vasco se había visto libre del dominio romano. Los indómitos vascones habían hecho claudicar al Imperio que dominó el mundo, la aldea de Astérix hecha realidad.

La verdad es tozuda y con el tiempo se hizo patente la huella romana en tierra vasca. Actualmente, nadie niega la presencia de las legiones romanas, es más, se alardea de ello como reclamo turístico. En Irún se creó un museo romano y se celebran fiestas de temática romana. Los romanos explotaron las minas de Arditurri (Fuente de las ovejas) en Oyarzun (Guipúzcoa), y embarcaban el mineral en la cercana costa (en la playa de Los Frailes se encontraron restos de un pecio).

Legionarios romanos camino de las minas de Arditurri.
Año I d.C o Año XVIII a.S.A ( antes de Sabino Arana).
Foto: Angi Gomal

Este recorrido es ideal para que nos acompañe ese amigo que ya no puede subir cuestas, ya sea por edad o por falta de tracción motora.Guipúzcoa es un terriotorio montañoso, así que esta excursión es perfecta para llaneadores de toda especie.

Comenzamos nuestro paseo en Rentería/Errenteria. A la villa papelera podemos llegar en varios medios de transporte: cercanías de Renfe(parada Lezo/Rentería), los diversos autobuses que pasan por la villa, y con Euskotren, “El Topo”, en el apeadero de “Fandería”. El Topo nos deja en el barrio de Fandería, junto al bidegorri/carril bici que nos conduce hasta las minas de Arditurri en Oyarzun/Oiartzun. En10 kilómetros de paseo recorreremos 2000 años de historia, una media de 200 años por kilómetro, a ver quién lo supera.

Un paseo para todos los públicos.
Foto: Angi Gomal

Nosotros iniciamos el recorrido junto a la papelera de Papresa y el cuartel de la Ertzaintza, tomamos el carril bici que suavemente  nos conduce a nuestro destino.Es una excursión para todos los públicos, y apto para domingueros de toda clase. El recorrrido es largo,pero todo el firme está acondicionado, así que  podemos transitar en sandalias, con patines o empujando un cochecito de bebé.

Se trata de una vía verde, puesto que caminamos por el antiguo trazado del ferrocarril minero que unía las minas de Arditurri con el puerto de Pasajes. El tren minero comenzó a funcionar en 1901 y se mantuvo en circulación hasta 1966.

El barrio de Fandería recibe su nombre por un molino del siglo XVIII. La fandería era un molino en el que, usando la fuerza de un canal con agua del río Oyarzun, se laminaban y cortaban barras de hierro.

Molino de Fandería en Rentería.
Foto: Angi Gomal

Caminamos junto al río Oyarzun, que nos acompaña en todo el recorrido, y pasamos junto al centro comercial Mamut. Es el mejor nombre comercial puesto en siglos. Existía un supermercado Mamut, que fue el pionero en lo que ahora llaman “grandes superficies”. Su eslogan era magnífico: “Mamut aplasta los precios”. En este hábitat se mueven las “mamuteras”, mujeres de edad indefinida que, en pequeñas manadas, acuden, uniformadas con chándal y deportivas, al centro comercial a hacer las compras. Realizan todo el trayecto andando y regresan cargadas con las bolsas de la compra, lo que es un buen ejercicio y las mantiene lozanas y pizpiretas.

El primer túnel del tiempo.
Foto: Angi Gomal

Hermoso puente de piedra en el río Oyarzun.
Foto: Angi Gomal

Es un paseo amable, aunque concurrido al estar cerca de núcleos de población. Los paseantes y los ciclistas conviven en armonía y paz. Atravesamos el primer túnel que nos da paso a un paisaje bucólico y pastoril. Glaucas praderas donde pacen pacíficas ovejas y orondas vacas. Todo el paseo lo hacemos bajo la mirada de las Peñas de Aya/Aiako Harria (macizo granítico prepirenáico) que nos miran altivas desde sus más de 800 metros.

Las Peñas de Aya reciben al visitante de las minas de Arditurri.
Foto: Angi Gomal

Tras atravesar unos túneles llegamos a la explanada donde está el centro de interpretación del coto minero de Arditurri. Es el momento de sorprender a nuestros acompañantes con la guinda de la excursión: una visita por las galerías excavadas por los mineros. La recuperación del entorno de Arditurri ha permitido que se abra una galería para su visita. Merece la pena hacer de topo y olisquear bajo tierra.

Caminando hacia el interior de la Tierra.
Foto: Angi Gomal

Centro de interpretación y restos de instalaciones mineras en Arditurri (Guipúzcoa).
Foto. Angi gomal

La explotación del coto minero de Arditurri se prolonga  a lo largo de los siglos. Desde época romana, pasando por la revolución industrial, hasta llegar a 1984 en que termina la actividad minera.

Son minas de hierro y de plomo argentífero. El subsuelo del entorno de Peñas de Aya es un auténtico dédalo de galerias y túneles mineros. Como ejemplo podemos poner la aventura de señor Thalacker en Arditurri. Allá por el siglo XIX, el ingeniero inglés Thalacker se decidió a explorar las galerias excavadas por los romanos, y a punto estuvo de costarle la vida. Entró a las 8 de la mañana y hasta las 11 de la noche no consiguió salir guiado por un acorriente de aire que circulaba por el interior de las galerias. Salió maravillado de la magnitud de las excavaciones hechas por los romanos y un tanto angustiado.

Cascada en las minas de Arditurri.
Foto: Angi Gomal

Nuestra curiosidad nos ha hecho bucear en las hemerotecas en busca de noticias que nos alumbraran sobre la vida que llevaban los mineros de Arditurri.

Hemos retrocedido hasta el cinco de enero de 1911. Bajo el epígrafe “Borrachera final”, encontramos una trágica noticia:

“En un caserío de las minas de Arditurri apareció el cadáver de un obrero.

El juzgado, después de practicar algunas diligencias, logró averiguar que era el de un empleado de dichas minas, llamado Ángel Balerdi de veintisiete años quien, en unión de otro, pidió en dicho caserío varias copas de aguardiente y más tarde tres litros del mismo licor que consumió el solo.

Después de consumir todo el aguardiente se acostó, amaneciendo muerto a la mañana siguiente”.

¡ Hay que ser bestia!, esto pasa por beber en ayunas. Nos imaginamos la escena en el caserío. Ángel y su amigo cogorzas. En medio de la curda, el amigote le suelta el típico: ¿A que no hay huevos de beberse tres litros de aguardiente?, a que sí, a que no…

Túnel para el regreso al presente.
Foto: Angi Gomal

Límpidas aguas en Arditurri.
Foto: Angi Gomal

Kilómetros de galerías se esconden bajo el suelo que pisamos.
Foto: Angi Gomal

Antes de regresar podemos remontar el arroyo y disfrutar de pozas de límpidas aguas y de una estilosa cascada. El sendero PR-GI 1009 en sus 7,7 kilómetros nos llevará a conocer mejor los alrededores. Al llegar a los restos de una presa giramos a la izquierda y el camino nos devuelve al centro de interpretación del coto minero de Arditurri.

El regreso lo podemos acortar cogiendo un autobús en Oyarzun, no vaya a ser que nuestros amigos rechacen las futuras invitaciones a pasear. Ya está bien con un paseo de 2000 años.

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