DE BILBAO A CASTRO URDIALES: CAMINO DE HIERRO

puente colgante

El Puente Colgante, maravilla de la ingeniería.
Foto: Angi Gomal

Hemos decidido costear entre dos ciudades unidas por el hierro. De Bilbao a Castro Urdiales, nuestros pies caminarán por una senda unida a la minería.

Desde San Sebastián, el eficiente autobús de “Pesa”, en una hora y diez minutos, nos deposita en el Gran Bilbao, la auténtica capital del País Vasco.

Tomamos el metro, el más limpio de Europa, y comprobamos que sus viajeros también son los más pulcros del continente: huelen a heno recién segado.

El subterráneo bilbaíno nos traslada hasta Portugalete, nos acercamos hasta el Puente Colgante, Patrimonio de la Humanidad.

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De Portugalete a Guecho.
Foto: Angi Gomal

El Puente Vizcaya fue el primer puente transbordador construido en el mundo de estructura metálica. Se inauguró el 28 de Julio de 1893 y fue diseñado para enlazar con su gran cuerpo de hierro las localidades de Portugalete y Guecho.

Junto al metálico puente está la parada del autobús que nos llevará hasta Zierbena- Ciérvana.

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El Puente de Vizcaya, Patrimonio de la Humanidad.
Foto: Angi Gomal

En Zierbena estiramos las piernas paseando por el puerto, nos esperan unos 20 kilómetros, no excesivamente duros.

Debemos ascender a la parte alta del pueblo, seguir unos metros la carretera y girar a la derecha para ascender al Monte Lucero, estratégica atalaya, que nos regala unas vistas de postal de la costa y del superpuerto de Bilbao.

Podemos observar los restos del “Cinturón de Hierro”, fortificaciones construidas en Vizcaya para repeler a las tropas franquistas. Al finalizar la guerra civil, el ejército sublevado usó las  instalaciones militares con el objeto de prevenir un posible ataque aliado o de tropas comunistas.

La playa de la Arena se vislumbra cercana. Buscamos un sendero que desciende hacia el arenal, es una bajada agreste por una ladera herbosa.

puerto zierbena

Puerto de Zierbena.
Foto: Angi Gomal

pescadores Zierbena

Xebas Larrañaga : “Homenaje a los pescadores”.
Foto: Angi Gomal

cañón monte Lucero

Cañón del “Cinturón de Hierro”, en el monte Lucero.
Foto: Angi Gomal

Playa de la Arena

Playa de la Arena desde el monte Lucero.
Foto: Angi Gomal

Paseamos por la playa de la Arena, procurando no mirar al sur, la vista de la refinería de petróleo nos produce intranquilidad. Una pasarela nos ayuda a cruzar el río Barbadún que nos deposita en Pobeña, barrio del pueblo de Muskiz.

restos mineros

Restos del cargadero de Covarón en La Punta del Castillo..
Foto. Angi Gomal

Unas pinas escaleras nos lllevan al antiguo recorrido del ferrocarril minero entre Pobeña y Covarón. Podemos ver los restos del antiguo cargadero de mineral inaugurado en 1882.

Estamos en zona de antiguos ferrocarriles mineros, por lo que el camino es sencillo y sin grandes desniveles.

 En torno a 1860 surgen las primeras explotaciones mineras, desde Covarón en Vizcaya hasta Ontón en Cantabria.

El destino del mineral extraído era Durhan en Inglaterra, y se embarcaba en un cargadero construido en Punta Castillo. El mineral llegaba al cargadero a través de una línea de vagonetas.

En un momento indeterminado, pasamos a la vecina Cantabria, Santander para los que estudiamos E.G.B.

Transitamos por la vía verde del Piquillo que llega hasta la playa de El Berrón, en el término de Ontón, primer pueblo de Cantabria por el Este.

Monte Lucero y superpuerto

Monte Lucero y puerto de Bilbao desde Covarón.
Foto: Angi Gomal

Las minas de Covarón eran explotadas a cielo abierto, y de ellas se obtenía mineral de hierro. Desde la lastras de Covarón el ferrocarril se dirige hacia Cantabria y atravesaba el Túnel de la  Galerna (60 m.), para  continuar por los acantilados de la ensenada del Rebombal.

túnel minero

Túnel de la Galerna.
Foto: Angi Gomal

Ya en el Piquillo, el ferrocarril llegaba a la zona de maniobras en las que se volcaban los depósitos de mineral; el más grande y reciente de ellos se conserva en relativo buen estado, y subsiste junto con otros restos mineros entre los que se distingue la plataforma en la que se apoyaba el cargadero de mineral del Piquillo.

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Cargadero del Piquillo en Ontón.
Foto: http://www.viasverdescastrourdiales.es

 

El recorrido es llano y por pistas bien acondicionadas. La cercanía de la Autovía molesta nuestra vista y nuestro oído, pero el caminante adusto no se desanima, y disfruta de la marcha y del paisaje.

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Bonita vista de la playa de El Berrón.
Foto: Angi Gomal

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Fea vista de la playa de El Berrón.
Foto: Angi Gomal

 

Hacemos una parada en la playa de El Berrón, donde desemboca el río Sabiote. La cercanía de un viaducto de la Autovía del Cantábrico nos impide relajarnos, y continuamos en dirección hacia una fábrica con vistas al mar

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Vestuario y ducha en la playa de El Berrón.
Foto: Angi Gomal

En nuestro afán por costear a toda costa, rodeamos la fábrica por la parte que da al mar. Error, el camino es mínimo, incómodo y no aporta gran cosa desde el punto de vista paisajístico.

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Fábrica Derivados del Flúor S.A.
Foto: Angi Gomal

Avanzamos, y vemos los restos mineros de Saltacaballos. El mineral llegaba desde las minas de Setares. Es una zona de impresionantes acantilados, de hasta 200metros.

El cargadero se construyó en 1887 y se mantuvo durante 90 años. Se pueden apreciar los gigantescos depósitos para el mineral.

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Restos mineros de Saltacaballos.
Foto: Angi Gomal

Cargadero de Saltacaballos.
Foto: http://www.viasverdescastrourdiales.es

Atisbamos el cantilever de Dícido. El “cantilever” -del inglés, voladizo- es un modelo de cargadero de estructura metálica cuyo extremo de descarga vuela sobre el mar abierto.

The Dicido Iron Ore Company Limited se constituyó en el año 1883. Su junta directiva la integraron capitalistas ingleses hasta que, en 1921, fue comprada por Altos Hornos de Vizcaya que pretendía, ademas de una maniobra financiera, asegurarse el suministro de materia prima.

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Cantilever de Dícido.
Foto: Angi Gomal

Llegamos a la playa de Dícido, en Mioño. Dos esculturas nos recuerdan el pasado minero de esta zona. La escultura de Neptuno es en honor al nombre de la explotación minera de Dícido.

En el año 1.880 comenzo la exportación de este mineral. Se transportaba en carros desde el coto minero hasta las proximidades de la playa de Dícido y, mediante barcazas, se embarcaba en los buques fondeados en mar abierta.

En la guerra civil española, a la retirada de las tropas de la República, a las 5 de la mañana del 23 de Agosto de 1.937, el cargadero de Dícido fue dinamitado, quedando inutilizado por completo pero manteniéndose en pie la obra civil.En el año 1.941 se reconstruyó de nuevo.

El destino del mineral era los Altos Hornos de Vizcaya.
playa de Dícido

Playa de Dícido.
Foto. Angi Gomal

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Homenaje a la tracción animal.
Foto: Angi Gomal

Neptuno Dícido

Escultural Neptuno en Dícido.
Foto: Angi Gomal

Trepamos por un camino existente encima del cantilever, y vemos unas trincheras del Guerra Civil. Llaneamos por una bonita pradera, y atisbamos los horrores urbanísticos de la urbe castreña.

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Cantilever de Dícido.
Foto: Angi Gomal

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Cantilever de Dícido desde la zona de trincheras de la Guerra Civil.
Foto: Angi Gomal

El primer susto urbanístico es una aséptica urbanización que parece intentar arrojarse al mar.

Reposamos en el parque Cotolino y nos asomamos a la playa de Brazomar. El salitre nos reactiva y entramos en la romana Flavióbriga.

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El cemento devora la mar.
Foto: Angi Gomal

Callejeamos por el bonito casco histórico, la puebla vieja. Llegamos hasta la plaza de toros, donde subiremos al autobús que nos devolverá a Bilbao.

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Carlos Goitia: homenaje al remero.
Foto: Angi Gomal

Antes de irnos, nos acercamos a un lugar que hace tiempo queríamos conocer: El Cementerio de Ballena. Pero, ésa es otra historia que ya contaremos…

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Barca aparcada en la zona O.C.A (Ordenanza Castreña de Aparcamiento).
Foto: Angi Gomal

niño al agua

Niño al agua.
Foto: Angi Gomal

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4 pensamientos en “DE BILBAO A CASTRO URDIALES: CAMINO DE HIERRO

  1. pasiego dice:

    Para lo que podía haber sido y no ha sido,no está mal, pero lo ideal, para mí, que lo he visto funcionando y en perfecto estado, es conseguir que se convierta en una atracción turística, y así que se conserve como está y que siempre se recuerde como una maravilla de la arquitectura industrial.Estoy hablando del cargadero de Dícido.

  2. eajo dice:

    Yo también rodeé por completo la fábrica de fluor, pasando algo de temor por la estrechez del camino y la verticalidad del acantilado. En un momento, casi al final, oí una alarma aguda que me sobresaltó. ¿ Habría alguna fuga de algún gas, justo cuando yo paso ? ¿Tocaría yo algo prohibido sin quererlo ? Eran dos cisnes negros, al lado de la valla, bañándose en un depósito pequeño de agua. ¡Qué grito más agudo y raro! En Saltacaballos, no me atreví a a bajar hasta el cargadero de mineral por la pendiente demasiado fuerte y porque empezaba a llover.Tuve que salir por la autovía saltando la valla de protección y un coche de la guardia civil me pidió educadamente que saliera en Saltacaballos. Hay senderos que van por los acantilados hasta Mioño y Dícido, pero me los perdí, teniendo que ir por la nacional 634 sin gran interés para el caminante, por falta de tiempo y de ganas de buscar los senderos por los acantilados.

  3. eajo dice:

    Creo que hicimos casi exactamente la misma ruta, aunque yo salí desde Santurce, andando hasta Castro Urdiales, de la estación de metro de Cabieces; subí al monte Serantes, seguí por el cordal bajando directamente al puerto de Ciérvana; subí al monte Lucero y bajé directamente monte a través hasta la playa de La Arena en la que pude bañarme en pleno mes de Octubre de este año del 2014, para continuar después siguiendo toda la costa.

    • Sí, el camino presenta dificultades que impiden el total disfrute. Se supone que forma parte de un sendero litoral que se esá señalizando en Cantabria, pero de momento hace falta algo de espíritu aventurero y suerte para reconcer cuál es el camino a seguir.

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