SANTANDER: LA NOVIA DEL MAR Y UN INGLÉS A CABALLO


Santander, eres novia del mar
Que se inclina a tus pies
Y sus besos te da.

Santander,las estrellas se van
Pero vuelven después
En tu cielo a brillar.

Yo también, dejaré tu bahía
Y un recuerdo en mi vida
Que jamás borraré.

Así cantaba Jorge Selpúveda a la bella ciudad que nos regala sus encantos a orillas del bravo Cantábrico.

muelle sSantander-marco

Santander: una ciudad de postal.

playa camello

Un camello surge de las aguas.
Foto: Angi Gomal

Hay ciudades que parecen creadas para caminar, y Santander es una joya para el paseante. Haremos un recorrido urbano-rural, de unos 16 kilómetros, para todos los públicos. Comenzaremos en la Lonja del puerto, al final de la calle Marqués de la Hermida, y terminaremos en la playa de la Maruca.

Desde la Lonja seguimos lo más cercanos al mar, pasamos junto al muelle del Almirante. Paseo de Pereda, Puerto chico, nuestros pulmones se llenan de salitre.

Nos topamos con las obras del futuro Centro de Arte Botín, un proyecto a mayor gloria del insigne banquero, una pirámide para un faraón de las finanzas.

Santander posee un rosario de bellas playas que aparecen ante nuestros pasos, son arenales de nombres evocadores: Peligros, Bikinis, Camello, Sardinero…

Edifios propios de una época más bella y menos especuladora nos regalan estampas de buen gusto arquitectónico.

palacio de la Magdalena

El palacio de la Magadalena se oculta tras la playa de El Puntal.
Foto: Angi Gomal

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El Sardinero: bañistas en el año 1913.

Apenas sin notarlo en las piernas, llegamos a la palaya de Molinucos. Desde aquí vamos ganado altura poco a poco, estamos en el parque de Mataleñas.

Oímos los golpes certeros de los practicantes del golf en el campo municipal, alcanzamos la playa de Mataleñas

Ahora comenzará el camino de “verdad”, lejos de la urbe santanderina. El faro de Cabo Mayor es el punto de partida de la senda costera.

faro cabo mayor

El ocaso guía nuestros pasos.
Foto: Angi Gomal

Junto a la tienda de souvenirs sale un sendero que nos conducirá hasta La Maruca, se ha aprobado la señalización y acondicionamiento de este recorrido, nosotros seguimos nuestro instinto y la carrera del sol hacia el ocaso.

faro cabo mayor.2

El faro de cabo Mayor orienta la entrada a la bahía de Santander.
Foto: Angi Gomal

El camino transita amablemente junto a la mar hasta que en lontanaza y, a contraluz, como la escena mítica de ” Lo que el viento se llevó”, aparece, no “Tara”, sino un panteón neogótico.

panteón del inglés

A Dios pongo por testigo…
Foto: Angi Gomal

El Panteón del Inglés es el testimonio de una de esas historias que ya no volverán a suceder. Este monumento funerario fue construido en 1892 por el maestro cantero Serafín. De lejos, parece una ermita, en realidad es el homenaje a mister William Rowland, ciudadano inglés.

En un día septembrino, paseaban a caballo el citado mister Rowland y don José Jackson Veyán, español, nieto de un marino inglés. El caballo de mister Rowland se encabritó, y el inglés fue descabalgado, cayó fatalmente, produciéndose su muerte en tan bello paraje.

José Jackson, para honrar la memoria de su amigo inglés, construyó este panteón para perpetuar el recuerdo de su amistad. Don José fue un famoso autor teatral y periodista, aunque su oficio era el de telegrafista.

Como dato curioso, hay que citar que el difunto Rowland era nieto de sir Rowland Hill, creador del primer sello postal de la historia: el Penny Black. Hay que ver las cosas que aprende uno caminando.

panteón del inglés.2

Monumento a la amistad.
Foto: Angi Gomal

Desde el Panteón del Inglés, el paseo se ve salpicado de apriscos de piedra, cercos para el ganado construidos con bellos muros de piedra levantados en un equilibrio perfecto, sin necesidad de argamasa.

Poco a poco el paisaje se va humanizando. Aparecen esas casucas tan características de La Maruca y las parcelas con su autocaravana estacionada en medio del terreno.

playa

Anochece en la playa de El Bocal.
Foto: Angi Gomal

Ya sólo nos queda tomar algún autobús del T.U.S, para llegar al hogar reconfortados con este paseo, que une una de las perlas del cantábrico con un encantador paraje marinero.

La Maruca Santander

La Maruca.
Foto: Angi Gomal

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Un pensamiento en “SANTANDER: LA NOVIA DEL MAR Y UN INGLÉS A CABALLO

  1. Jorge dice:

    Echo en falta un paseo entre Comillas y San Vicente de la Barquera.

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